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Cómo obtener nuevos recursos a partir de desechos agroalimentarios

08.01.2015 | Categoría: I+D+i, Nuevos productos e ingredientes, Medio Ambiente

La recuperación de aceites ricos en ácidos grasos omega-3 a partir de hígado de bacalao, la obtención de isoflavonas procedentes de la soja o la generación de adsorbentes empleando cáscaras de huevo son opciones técnica y económicamente viables para dar valor a los desechos agroalimentarios. El Proyecto PROVALUE, recién finalizado, ofrece estas y otras soluciones innovadoras para reducir la cantidad de residuos que la industria agroalimentaria desecha. Su coordinador, el investigador de AZTI-Tecnalia Bruno Iñarra, nos explica los principales resultados obtenidos.


Un tercio de los alimentos que se producen en Europa son desperdiciados, lo que supone más de 100 millones de toneladas al año, según datos de la Comisión Europea. El desperdicio se produce en toda la cadena alimentaria, desde el agricultor hasta el consumidor final, pero es en la primera fase, la correspondiente a productores e industria alimentaria, donde se concentran pérdidas de entre el 30 y el 40%.

Son cifras preocupantes para el sector, que busca nuevas formas de aprovechar los desechos agroalimentarios para que no terminen en la basura. A ello se ha dedicado el proyecto PROVALUE ("Promoción y capitalización de soluciones de valorización de residuos en la industria agroalimentaria del SUDOE"), centrado en la búsqueda de soluciones innovadoras para los países del sudoeste europeo (en concreto, Francia, Portugal y España).

El proyecto PROVALUE, financiado con fondos FEDER a través del programa Interreg IVB SUDOE de la Unión Europea, ha estado liderado por la Fundación AZTI-Tecnalia. Han participado también el Centro Tecnológico Empresarial Alimentario CTIC-CITA, la Fundación CENER-CIEMAT (Centro Nacional de Energías Renovables), la Fundación Citoliva (Centro de innovación y tecnología del olivar y el aceite), la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), la Universitá de Lleida, el Centro para a Valorização de Resíduos (CVR) de Portugal, el Centre d'Application et de Transfert des AgroRessources (CRT CATAR CRITT) de Francia y el Agroalimentaire Innovation Recherche (CRT AGIR), también francés.

Hablamos de esta iniciativa, que acaba de finalizar, con Bruno Iñarra, investigador de AZTI-Tecnalia y coordinador del proyecto.

- ¿Cuáles son los principales problemas de las empresas agroalimentarias en relación a los desechos?

Bruno Iñarra.- El principal problema de la generación de subproductos para el sector agroalimentario es que supone en ocasiones una disminución de la producción y, en la mayor parte de los casos, una necesidad de gestión de estos subproductos como desecho que en muchos casos acaban en vertederos. Esto se traduce en un aumento de los costes y una disminución de la competitividad.

- Además, la legislación ambiental de la UE es cada vez más exigente con el tratamiento de los estos residuos.

B.I.- Sí, la Directiva 2006/12/CE establece la obligación a los estados miembros de fomentar la reducción de residuos y la Directiva 2008/98/CE ya incluye la definición de subproducto y establece la jerarquía de acciones para su disminución y tratamiento: en primer lugar, prevención (tratar de generar el menor volumen de residuos posible); luego, reutilizar al máximo lo que no se aprovecha en una primera fase; después vendría el reciclado; si no es posible, se buscan otras formas de darles valor, y sólo en último caso se contempla la eliminación.

- El Proyecto PROVALUE  ha tenido como objetivo encontrar esas nuevas propuestas para valorizar los subproductos e investigar las tecnologías que lo hacen posible. ¿Cuáles han sido los resultados más relevantes?

B.I.- Los resultados obtenidos son muy diversos. Por un lado, en relación con la valorización de subproductos, se ha trabajado con numerosas empresas de las que nueve han sido seleccionadas para realizar estudios personalizados. Se han abarcado subproductos tan variados como la okara (subproducto de la producción de leche de soja), conchas de crustáceos, alperujos de la oliva, subproductos de la producción del cultivo de la zarzamora o hígados de bacalao. Y las soluciones propuestas son igualmente variadas, desde la recuperación de biomoléculas, hasta la obtención de aceites ricos en omega-3, la generación de energía o de adsorbentes.

Por otro lado, se ha trabajado en la creación de un "Polo de Excelencia en valorización de subproductos de la industria agro-alimentaria" cuyo lanzamiento oficial se realizó el 17 de diciembre en Madrid. Esta iniciativa ha suscitado gran interés y más de 40 empresas ya han mostrado su interés en adherirse a la iniciativa.

- ¿Cuál ha sido la respuesta de las empresas ante este proyecto?

B.I.- En la coyuntura actual resulta difícil lograr que las empresas se "distraigan" de su actividad principal, la producción. Sin embargo, hemos logrado captar la atención de un elevado número de empresas que se han prestado a participar en este proyecto y nos han facilitado los datos y muestras necesarias para poder realizar los estudios pertinentes. En total han participado en el proyecto 70 empresas, se han caracterizado 18 subproductos y realizado nueve estudio "ad hoc".

- ¿Cuáles han sido las claves para identificar la solución de valorización más adecuada a cada caso?

B.I.- La solución más adecuada viene condicionada por diversos factores. Obviamente, el tipo de subproducto a tratar tiene un papel clave, ya que condiciona qué opciones serán técnicamente viables, pero factores como la cantidad de producto generado, la posibilidad de reagruparlo con otros o las infraestructuras presentes en la zona de generación puede afectar de forma importante a la viabilidad económica de una determinada solución.

- Hablando de viabilidad, ¿con qué productos se ha llegado a soluciones viables?

A nivel de los estudios realizados, se han llegado a varias soluciones viables. Sin embargo, falta por contrastar estos resultados con las empresas para que nos den sus impresiones y evaluar la posibilidad de implantar las soluciones.

Por ejemplo, la recuperación de aceites ricos en ácidos grasos omega-3 a partir de hígado de bacalao, la recuperación de isoflavonas de la soja o la generación de adsorbentes a partir de cáscaras de huevo son opciones que a priori son técnica y económicamente viables.

- ¿Cuál es ahora el proceso para que estas soluciones se implanten en el mercado?

B.I.- Una vez que se ha determinado la viabilidad técnica y económica de la solución propuesta, los resultados obtenidos han sido transferidos a las empresas involucradas. Son estas las que tienen en su mano implantar las soluciones o promover nuevas empresas que realicen el proceso planteado. En algunos casos estas soluciones difieren mucho de la actividad de la empresa, por lo que se trata de implantar una actividad totalmente ajena y en la que la colaboración con otras empresas puede suponer un enorme beneficio.

- Además de estas soluciones propuestas, nos hablaba de la creación del "Polo de excelencia", ¿en qué consiste?

B.I.- El Polo de excelencia tiene como finalidad potenciar el uso de subproductos agrícolas y de la industria agroalimentaria para favorecer el crecimiento económico en el área SUDOE, contribuir a la sostenibilidad y promover el desarrollo de la Bioeconomía. Se enfoca a la consecución de una de gestión sostenible de los subproductos en la agricultura y la industria alimentaria y a la convergencia hacia un modelo sin desperdicios.

Para ello se han fijado una serie de objetivos concretos como aumentar la recuperación de estos subproductos, facilitar la colaboración entre los miembros del polo y las industrias para lograr mejores soluciones de valorización, fortalecer la interacción y colaboración con otros grupos similares de otras regiones, establecer mecanismos para la implementación de las soluciones de valorización y promover, difundir y apoyar políticas hacia una estrategia de desperdicios cero.

- ¿Representa el Polo de excelencia la continuación del proyecto PROVALUE?

Los miembros del proyecto PROVALUE tenemos la firme intención de seguir con las actividades realizadas durante el proyecto PROVALUE, que a su vez es continuación de un proyecto anterior, el VALUE. Por esta razón se ha constituido el Polo de Excelencia.

Está liderado por un comité de gestión formado por todos los miembros del proyecto PROVALUE. En los próximos meses estaremos trabajando en su financiación, así como en la formalización de otros aspectos. Ya se ha acordado que la primera reunión del Polo de Excelencia se realizará en septiembre de 2015 en Portugal, coincidiendo con la celebración del congreso WASTES 2015.